
En estos días se hace realidad una posible pesadilla que sólo estaba en la imaginación de muchos. El virus H1N1, la influenza porcina o la gripe porcina, campa a sus anchas por Mexico, y ya se extiende por Estados Unidos, y en Europa, en concreto en España ya se ha confirmado el primer caso de contagio por H1N1.
Sólo con respirar podemos ser contagiados, si alguien cercano estornudó y es portador. Posiblemente estamos ante el inicio de una reproducción de lo que fue la "gripe europea", también conocida como la "gripe española" de 1918 en la primera guerra mundial acabó con entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo, provocada también por el H1N1, mismo virus que ahora campa a sus anchas.
No es cuestión de ser amarillista ni alarmista. Es cierto que se ha anunciado que sólo en España ya hay preparadas 10 millones de dosis para tratar la gripe porcina, y que su curación es posible. No obstante, los más de 1000 contagiados en México, y los más de 100 muertos por esta enfermedad en poco más de un fin de semana, preocupa y me trae a la memoria textos bíblicos que muchos ahora recordarán con cierto temor.
Todo el panorama que de momento parece estar aletargado recuerda el texto de Lucas 21:11 "y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias". Lo cierto es que no nos tenemos que quedar con ese texto, ya que anuncia lo que es obvio y no deberíamos sorprendernos sobremanera por estas cosas. Prefiero quedarme con el texto del Salmo 91:5-7
"No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará"
Ahora es cuando tenemos que dar nuestro testimonio de que somos cristianos, porque mientras el mundo se hunde en la desesperación nosotros debemos dejar que la paz de Cristo nos llene porque sabemos en quien hemos creido, este es el momento en que se estara trazando una linea de separación entre los que creen y los que no.
Que el Señor nos bendiga y nos permita estar preparados para los inminentes acontecimientos que se nos aproximan.









